
La Casita de alelí

“donde el amor guía, la naturaleza inspira y el niño crea."

Un refugio de amor y naturaleza para la primera infancia
En el corazón de Puerto Varas, rodeado de bosques nativos, aves y el susurro del viento en los árboles, nace un lugar único, inspirado en las metodologías Waldorf, Reggio Emilia y Montessori. Más que un espacio educativo, es una casa mágica donde la infancia florece con libertad, respeto y profundo amor.


¿Qué hacemos en la Casita de Alelí?


Experimentamos
El entorno natural que nos rodea es parte esencial de la experiencia. Salimos al bosque, jugamos con barro, tocamos la tierra, sentimos la lluvia y el sol. La naturaleza no es un “recreo”, es parte viva del aula, maestra silenciosa que enseña a través de los ciclos, el asombro y el respeto por toda forma de vida.

Jugamos y creamos
Inspirados en la pedagogía Waldorf, valoramos el ritmo, la calidez del hogar, los materiales nobles, el juego libre y la belleza como parte del proceso educativo. Desde Reggio Emilia tomamos la imagen del niño como protagonista, capaz de expresarse de múltiples formas: a través del arte, el movimiento, la palabra, la observación. Los espacios están diseñados para invitar a explorar, crear y construir relaciones con los otros y con el entorno.

Compartimos
Nuestras guías son mujeres profundamente comprometidas, amorosas y respetuosas, que acompañan sin intervenir, sostienen con amor, y educan con el corazón abierto. Creemos en el vínculo como base del aprendizaje y por eso cultivamos relaciones genuinas, donde el afecto y la confianza son el suelo fértil del desarrollo.

Aprendemos
Aquí, el niño es el centro de toda nuestra mirada. Creemos firmemente que cada pequeño trae consigo un mundo interior rico y sabio, que merece ser acompañado con ternura, escucha activa y un entorno cuidadosamente preparado. Nuestro jardín no impone el aprendizaje, lo acompaña desde la curiosidad natural que habita en cada niño.

Familias presentes
En la Casita de Alelí, también abrazamos a las familias. Sabemos que la crianza no es un camino solitario y por eso generamos espacios de encuentro, conversación y acompañamiento constante con los padres. Nos sentimos comunidad, y cada familia es parte de este tejido vivo que creamos día a día.

Aquí amamos
Nuestra casa mágica no es solo un lugar físico: es una experiencia, un latido compartido, un nido donde la infancia se honra y se celebra. En Puerto Varas, bajo la lluvia o el sol del sur, cada niño encuentra aquí un lugar donde, crecer con alegría y construir desde el amor las bases de su vida.